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Primer Vistazo: Concepto del Nissan GT-RRayo Azul: ¿Perderá El Legendario Superauto De Japón Su Dureza Para Entrar A La Audiencia Estadounidense?
¿Un Nissan? ¿Un Nissan de ultra alta tecnología, brutalmente veloz y enfocado al conductor? A menos que conozca los simuladores de conducción japoneses, la mayoría en EE UU considerará que el GT-R salió de la nada. Nissan es una compañía deportiva, por supuesto. Pero producir modelos como el Sentra SE-R y los autos Z es una cosa; ser un miembro acreditado del club de superautos que retan al Porsche es otra muy distinta.
En Japón, sin embargo, las cosas no podrían ser más distintas. En aquellas tierras, generaciones sucesivas de Nissan GT-R veloces y de alto desempeño, que tuvieron su origen hace más de 30 años, han mantenido la frente en alto en la imaginación de los apasionados del motor. Así que el Nissan GT-R 2008 tiene un complicado conjunto de papeles. En su mercado natal, debe honrar y perpetuar una noble tradición. Globalmente, necesita mostrar novedades e impactar para ganar ovaciones instantáneas entre la elite de los conductores de autos de alta potencia.
Éste es el diseño que lo logrará. Fue revelado por el director ejecutivo, Carlos Ghosn, como el GT-R Proto en el autoshow de Tokio del pasado otoño, pero desde entonces la evolución del modelo ha permanecido oculta —su página oficial de internet aparece en blanco—. Nos llevó una negociación de seis meses para lograr esta sesión de fotos, y nadie en la compañía revela datos técnicos del modelo. Lo que se sabe es que los ingenieros están haciendo su “magia” en paz, y nada más se revelará oficialmente hasta el auto show de Tokio de 2007.
Pero hay muchas cosas de las que podemos estar seguros, ya que aún hoy prototipos altamente camuflados recorren la afamada Nürburgring Nordschleife de Alemania, la pista de pruebas más dura del mundo —un lugar donde se puede embotellar el aire perfumado por el conjunto clutch-llanta como la esencia de Porsche. Para las últimas tres generaciones de GT-R, un tiempo de pista que supere a aquel del Porsche ha significado más para los ingenieros de Nissan que las cifras de 0 a 100 o de velocidad máxima.
La tecnología para hacerlo ha sido notable. Un I-6 turbo para proporcionar una patada brutal. Un sistema electrónicamente modulado de tracción total para disminuir el torque de las ruedas delanteras para pulir la entrada a las curvas —con contragiro auxiliar proveniente de un sistema controlado electrónicamente que hace girar las ruedas traseras— y entonces canalizar el esfuerzo hacia el frente para evitar el sobregiro a la salida, asistido al estabilizar el viraje trasero de la misma fase.



