Quieres mas pruebas de carretera?

Haz click aqui para
Motor Trend en Inglés.

Pruebas de Carretera|Articulos|Futuro|Exposiciones Automotrices|Multimedia|Suscribirse
Cobertura    Galerías    Calendario   
Fotografías   
- Consumidor


Estar Ahí: Un Día en la Vida de Le Mans

Lo cual era justo lo que el gerente del equipo Corvette, Dough FENA, había predicho antes de la carrera. “El interior de esos Aston es un horno”, dice. “Los Corvette no son frescos, pero están mucho mejor”. Esto fue confirmado por el piloto, Ron Fellows: “He sentido mucho más calor en un auto. Mucho más”.

publicidad


El piloto de Aston Martin, David Brabham, tuvo que retirarse temprano la tarde del domingo después de que su pierna derecha se acalambró. Cuando algunos de los equipos lograron que sus pilotos continuaran tres o cuatro turnos seguidos al volante, el piloto de Aston, Darren Turner —penalizado con tanta frecuencia durante la carrera que muchos de nosotros pensamos que alguien lo había sorprendido durmiendo con la hija de alguno de los jueces—, tenía que ser enfriado constantemente como si fuera una trucha recién pescada. Con mejor suerte y con temperaturas más frescas y típicas de Le Mans, los Aston, caracterizados por ese peculiar rugido de sus motores V-12, podrían… no, deberían haber ganado. Pero los Corvette llegaron en primer y segundo lugares, y un Aston, en tercero. Los ganadores, y el quinto lugar general fueron Oliver Gavin, Oliver Beretta (un poco enfermo), y Jack Magnussen, otro danés con su propio equipo de entusiastas bebedores, el cual incluye a su padre. En segundo lugar quedaron Fellows, O’Connell y Max Papis.

La clase GT2 generalmente se decide entre los Porsche 911, pero este año tuvieron algo de competencia. O deberían haberla tenido. Sí, hubo un Spyker, un TVR y un par de Ferrari 360GTC, pero Panoz, prefiriendo abandonar por ahora la corona en la LMP1, envió un par de Esperante GTLM, uno de ellos con una alineación estelar de pilotos: Bill Auberlen, Scott Maxwell y Robin Liddell. Pero los autos no estaban bien preparados, y entre los problemas estuvieron los paneles del piso que se calentaban tanto que derretían las suelas de los zapatos.

Un Porsche 911 GT3 —un RSR— ganó la clase GT2. De nuevo.

Mientras terminaba la carrera y el enorme Rolex avanzaba hacia las cuatro p.m., los entusiastas que estaban dormidos volvieron a la vida. Conforme los pilotos pasaban bajo la bandera a cuadros, un grupo de entusiastas justo enfrente del oficial de banderas activó varias granadas de humo de colores. El que no hayan resultado muertos por el humo es la historia más impactante de Le Mans 2005.

Los equipos ganadores pasan por el camino entre las oficinas principales de la carrera y el puesto del oficial de banderas, con la multitud —que huele a sudor, cerveza y cigarrillos amargos— justo debajo de ellos. Entre los ganadores, inexplicablemente, estaba Henri Pescarlo, cuyo pequeño equipo francés casi derrota a los gigantes alemanes. A sus 62 años, Pescarlo —con su barba incipiente, los lentes manchados y la nariz perpetuamente arrugada como si no entendiera bien lo que uno acaba de decir— parecía estar en un ligero shock mientras firmaba autógrafos en los programas, tarjetas y libretas de los entusiastas, quienes se mantuvieron a una respetuosa distancia de él y su familia. Eventualmente alguien empujó a Pescarolo hasta el podio, en donde ofreció un sincero discurso y recibió un gran aplauso. Casi lo logra.

El próximo año podría lograrlo. Con los Audi RS8 almacenados en un museo para 2006, las posibilidades se abren para todos. No olvide llevar su copa de vino.

Anterior | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | Siguiente





Ciertos contenidos se utilizan con permiso de News for America LLC. Política de Privacidad
© 1998 - 2008
Source Interlink Media, Inc.
Todos los derechos reservados.
¡A La Venta Ahora!

Dar un Regalo
Edición Digital
publicidad