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Tecnólogo: iDrive Otra VezEl BMW Serie 7 lleva a los periodistas a otro paseo por la montaña rusa
Su fiel director técnico no se opone a la tecnología nueva. Me gusta la tecnología, en serio. Así que en el lanzamiento original del BMW Serie 7, me metí de lleno en las entrañas del sistema iDrive, aprendiendo cómo acceder a la mayoría de sus más de 700 funciones supuestas. Mi mente de ingeniero entendió la lógica básica del sistema. Pero noté un error fatal. Cualquiera que utilice lentes polarizados vería una pantalla en blanco. Mencioné el problema a los ingenieros, esperando que dijeran que las pantallas eran prototipos. En vez de ello, dijeron que sabían del problema y que no veían necesidad de hacer cambios. ¿Qué? ¿La gente no puede ver su aparatito nuevo y ustedes creen que está bien? Ja.
La pantalla fue remplazada silenciosamente, pero la negativa a admitir que podría haber un problema indicaba mucha arrogancia.
Meses después, traté de congeniar con el iDrive, y lo odié loca y apasionadamente. Recordaba como hacer todo, pero resentía los múltiples clics requeridos para manipular hasta los controles más básicos. El sistema operativo Windows CE se congelaba ocasionalmente y ejecutaba algunas operaciones con lentitud monumental y agotó mi —lo admito— escasa paciencia. ¿Los plutócratas acostumbrados a ladrar órdenes y obtener resultados inmediatos tolerarían esto? Junto con la mayoría de los principales medios de comunicación predije que el iDrive, en complicidad con los extraños faros y el abultado trasero diseñados por Chris Bangle, harían del Serie 7 el Chrysler Airflow del siglo XXI.
Pero en vez de ello, las ventas en EE UU del nuevo auto se dispararon a 22,006 —un récord para la Serie 7— desde su tope anterior de 18,309. Aún más, el 7 quedó en la cima de la encuesta APEAL de J.D. Power, la cual abarca, entre nuevos propietarios, casi 110 atributos, incluyendo diseño y ergonomía.



