- Consumidor
Tecnólogo - Pronto llegará
Una gran carnada para que las escuderías se hagan más ecológicas son los patrocinadores. Según las cifras dadas en la conferencia, hay casi tres mil millones de dólares en fondos para apoyar el desarrollo de tecnología ecológica. Nada de ello se utiliza en el automovilismo deportivo y, aunque las cifras fueran optimistas, es seguro que habrá dinero. Chrys Aylett, director ejecutivo de la Asociación de la Industria de Automovilismo Deportivo de Reino Unido, sugiere que el dinero de subvenciones gubernamentales podría ser otra fuente no utilizada. El gobierno británico, con Taurus Sports, lanzó un prototipo deportivo Lola alimentado por diesel en las 24 horas de Le Mans del año pasado. (Salió de la carrera por problemas en la transmisión, pero se mantuvo al paso al requerir nueve paradas menos para cargar combustible que los Audi ganadores.)
¿Qué sucederá ahora? El presidente de la conferencia, Herb Fischel, cree que dentro de tres a cinco años se generará una “categoría verde” dentro de las series de carreras actuales para permitir que participen autos híbridos, de combustibles alternativos y con transmisiones CVT. Al clasificar los tanques en relación a la cantidad de energía, y no al volumen, habrá frutos al perderse menos tiempo en los pits. Se podrían hacer ajustes a los criterios de asignación de combustible a media temporada para evitar que una tecnología domine la serie.
En EE UU, la serie American Le Mans podría ser el inicio. La gente de Panoz, quienes poseen la ALMS intentaron correrla en 1998 en su propio híbrido de electricidad y gasolina “Sparky”. (Algunos detalles técnicos impidieron que clasificaran, pero los tiempos de vuelta y la economía de combustible fueron impresionantes.) Yendo más lejos, la meta es instituir una serie ecológica gobernada por el máximo flujo de combustible y por la aerodinámica con menor resistencia.
Aún hay retos serios. Mantener el estándar de seguridad en autos con baterías llenas de ácido, acumuladores de alto voltaje, tanques de gas LP a alta presión o acumuladores hidráulicos no será fácil, un solo desastre podría hacer que el público se volviera contra una tecnología en particular. Y habría dificultades para los inspectores de carreras para encontrar trampas en un campo de trenes motrices tan diversos. Y queda por ver si las carreras atraen entusiastas; hacer competir a liebres que recargan combustible con mucha frecuencia contra tortugas frugales en su consumo de combustible podría no ser un gran espectáculo.
Pero estoy a favor de que el automovilismo deportivo entre al progreso de propulsión vehicular. Hay una gran manera de iniciar las cosas: Bill Ford Jr. anunció que está listo para reiniciar su “revolución verde”. Bill, envía a tus chicos de carreras a Georgia por “Sparky”, el prototipo Panoz Q9 alimentado por un V-8 Ford y un motor eléctrico Zytec. Tu departamento de híbridos lo refinará mientras haces migas con el Sierra Club.
Yo sí pagaría por ver eso.


