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Del lado del piloto: En busca de la ventaja injustaLo que cuenta no es lo que dicen las reglas; es lo que no dicen
Tal vez seamos confiados buscando lo bueno en nuestros prójimos. Cuando Janet Jackson dice que fue un “problema” del vestuario, ¿quiénes somos para contradecirla? Cuando Donald Trump insiste en que ése es el color natural de su cabello, nos sorprendemos por sus genes afortunados. Tratamos de ser objetivos y con mente abierta cuando un piloto de carreras dice que no hizo trampa, aunque sí lo hizo. Y si lo hizo, entonces no fue intencional, y si fuera intencional, entonces fue porque los demás estaban haciendo trampas peores.
Lo intentamos, pero no siempre podemos. La desaparecida leyenda de las carreras, Mark Donohue, lo llamaba “la ventaja injusta” y formó toda su trayectoria con base en ella. Lo que eso significa es: utilizar al máximo lo que dicen las reglas y, más importante aún, lo que no dicen.
A lo largo del último siglo, muchos pilotos han buscado esa ventaja injusta. Aquí presentamos algunas de las más ingeniosaas.
Las reglas no decían que no se podía...
Smokey Yunick, el fallecido genio mecánico, se involucró en todo tipo de carreras y revolucionó las series Indy Car y NASCAR. Pero no se pudo resistir a preparar un Camaro 1968 para la Trans-Am y, como tantos de sus autos, su Camaro estiró las reglas al máximo y más allá. Se suponía que los autos Trans-Am deberían tener especificaciones cercanas a las de fábrica, pero pocos las tenían.
¿Qué hizo Smokey? Sumergió piezas en ácido para aligerarlas. Redujo la altura del toldo, inclinó el parabrisas, recortó el marco y lo hizo más bajo, y añadió innovaciones mecánicas adelantadas a sus tiempos, como un interruptor que hacía que las balatas de los frenos se retrajeran al vacío cuando el piloto entraba a los pits en una carrera de resistencia, lo que hacía que el cambio de las mismas fuera más rápido. Smokey remplazó la problemática parte trasera de GM por una de Ford de nueve pulgadas y la disfrazó para que pareciera la original de GM. Una conexión dentro de la cabina permitía al piloto añadir aceite al motor si era necesario.




