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Primera Vistazo: 2005 Dodge Charger y Dodge ViperPoder Dodge: Lo que necesita, y muy bien puesto
Digamos que su lista de compras vehiculares incluye una cara joya convertible con pedigrí de Le Mans, algo para remolcar dicha joya y un auto pequeño, alegre y barato para el uso diario. Claro, su pie pesado exige que los tres anteriores tengan una velocidad de más de 160 km/h en los 400 metros. Seguramente tendrá que llevar su portafolios lleno de billetes por toda la ciudad visitando una presumida marca extranjera tras otra, ¿cierto? Au contraire! Su amigable vendedor de Dodge puede proporcionarle todo lo anterior, e incluso tal vez pueda convencerlo de comprar una vagoneta o SUV con un V-8 Hemi (si está dispuesto a transigir un poco en cuanto a la velocidad en los 400 m). Sus compras en un solo lugar. Qué conveniente.
Dodge está en una misión para lograr un estatus prioritario cuando los clientes piensen en desempeño. Durante los últimos años, lenta, pero segura, la marca del carnero se ha propuesto introducir un modelo de cada serie que pueda correr al frente de la competencia. Ahí está el SRT4, basado en el Neon, que actualmente lidera la lista de los subcompactos y que hace carreras de 5.5 segundos de 0 a 100 km/h por sólo US$21,195. El roadster Viper está a la cabeza, alcanzando los 400 m en 12 segundos y 193 km/h. Según nuestros cálculos, ese es el mejor desempeño de línea por menos de seis cifras (por el momento). Y entre ambos extremos, la malvada vagoneta Mágnum RT Hemi y la pickup Ram SRT-10 con potencia Viper están al mando de sus respectivas alineaciones.
Prepárese para añadir dos más a esa lista de forzudos de primer nivel: un impactante sedán cuatro puertas y un Viper cupé con ajustes aerodinámicos listo para las carreras. Comencemos con el sedán.
Charger.
El nombre evoca potentes imágenes, ya sea de los malos en la cinta “Bullit” o de Bo y Luke Duke conduciendo locamente en un fastback dos puertas basado en el Coronet de mediados de la década de 1960. Una generación de maniáticos del volante adora ese auto, así que antes de que alguien haya podido ver o conducir el auto real, ya llegaron sacos de cartas amenazadoras para Chrysler. “¿Cómo se atreven a denigrar el sagrado nombre Charger al aplicarlo a un cuatro puertas?”, dicen los fieles. De acuerdo, es un nombre arriesgado, pero entiendan que, aunque el concepto Charger 1999, buscaba reinterpretar al General Lee como un moderno sedán, este auto tiene la mira puesta hacia delante, no hacia atrás.
Sus diseñadores recibieron la tarea de crear un sedán actual y una apariencia y personalidad muy distintas a sus compañeros de plataforma LX, el 300 y la Mágnum. No es un reto fácil, dado que al equipo también se le ordenó utilizar casi todas las partes del sedán 300, excepto la carrocería. De hecho, sólo el parabrisas y la forma de los pilares A se comparten entre el 300 y el Charger.




